El minuto de Barcelona

Manuel Salmerón (12-11-2018)

Una de las mejores conferencias que se recuerdan 

El pasado viernes día 9 de noviembre,se celebró la tercera conferencia del ciclo programado por la casa de Madrid en Barcelona dentro del serial Feria de otoño 2018. Quizás una de las mejores conferencias pronunciadas en los muchos años del ciclo. Fue a cargo de Domingo Delgado de la Cámara, quien repasó tres siglos  de historia, desde el principio del toro y los toreros en las distintas épocas, explicó todos los encastes y cómo se crearon, hizo un minucioso estudio sobre las figuras del toreo en las distintas épocas hasta llegar a la actual y no necesitó para ello tener delante ningún papel. También fue muy convincente en las respuestas a las preguntas que le hizo el respetable durante el coloquio.

Gran ambiente y largos minutos de aplausos para tan magnífico conferenciante. Los organizadores y presentadores, Fernando del Arco y Florencio García, también disfrutaron del gran éxito de la conferencia.

En esta ocasión el invitado fue Cristian Alfaro, un jovencísimo y aventajado alumno de la Escuela Taurina Nimes/Cataluña.

Para la próxima semana tendremos a otro gran aficionado y escritor taurino, Nicolás Sampedro, y se  presentará el libro "Tauromaquia de Castilla, de Paco Cañamero.

En la agenda, como eventos más próximos tenemos para el próximo sábado 17 una fiesta campera que organiza Juan Molina, que fue presidente de la Monumental de Barcelona y persona muy vinculada a la peña José Tomas de Barcelona, en la ganadería de Teo Adell de Castellote (Teruel), con la participación de Cristian Alfaro, a quien por la noche la Peña  Nicanor Villalta de Alcorisa, entregará, en el transcurso en una cena, el premio al triunfador de la clase práctica celebrada durante la feria de dicha localidad; y en el acto participará como invitado y conferenciante Juan Molina.

El domingo día 18, en un conocido restaurante del Puerto Olímpico de Barcelona, la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña celebra su comida de gala anual, en esta ocasión se les entregará un premio al maestro Diego Urdiales y al periodista Vicente Zabala de la Serna. Estamos seguros que la gran afición de Cataluña asistirá como en años anteriores para demostrar que Cataluña es y será siempre taurina.

 Sintonicen cada lunes, a partir de las 23 horas, www.ladivisa.es

 

A porta gayola

¿Y si nos plateáramos el tema de la mono faena? 

JM Alarcón (12-11-2018)

“A lo largo de la historia, cuando ha subido el torero ha bajado el toro y a la inversa”. Nos lo dijo Domingo Delgado el pasado viernes en la extraordinaria conferencia que nos ofreció en la Casa de Madrid en Barcelona. Una afirmación que recuerda a un viejo axioma taurino, “cuando hay toro no hay torero y cuando hay torero no hay toro”.

Y es posible que en esos dos asertos esté en parte el secreto de la evolución y de la permanencia de la corrida de toros, que viene a ser lo mismo porque de no haber sabido evolucionar al ritmo de los tiempos, esta Fiesta ya no existiría. Y no es de extrañar que el considerado como padre del toreo actual, Joselito “El Gallo”, lo sea también, en palabras de Domingo Delgado, del toro actual, porque la evolución del toreo como arte era imposible si de forma paralela no hubiera evolucionado el comportamiento del toro hasta llegar a hacer cosas extraordinarias que, por cierto, no le sabemos agradecer ni premiar como merecen. ¿O es acaso normal que tantos toros resistan el metraje de las faenas actuales cuando tienen que arrastrar media tonelada larga de peso y avanzar de manera forzada, arrastrando el morro por el suelo y trazando un círculo alrededor de la cadera del torero? No, no es normal y sin embargo muchos lo hacen. Luego nos quejamos de que se paran, se aburren, Y no se va a aburrir el animal si lleva diez minutos persiguiendo un trapo sin lograr atraparlo.

Eso cuando sale un toro bueno, si por tal entendemos aquel que enviste humillado y embebido en la tela. Al que no atiende a los cites, tira gañafones o busca los tobillos del torero decimos que es malo y entendemos que el espada le espante las moscas y vaya a por el acero. Y ahí seguramente nos equivocamos, porque todos los toros tienen su lidia, unos la de los cien pases, otros la que requieren volver a los orígenes, al toreo sobre las piernas, de dominio, de hacerle ir por donde no quiere ir que decía Domingo Ortega, sublime maestro en el arte de dominar a los toros. Pocos toreros hacen hoy eso, pero para qué lo van a hacer si nadie se lo tomará en cuenta, si lo que debería premiarse con una ovación o hasta con una vuelta al ruedo se quedará en un silencio si es que no se oye algún pito.

Nos quejamos mucho del mono encaste y le echamos la culpa de que las corridas se hayan vuelto aburridas, pero nadie dice nada de la mono faena, del guión pre escrito de los cien pases y si el toro no se presta a ello pues qué le vamos a hacer, no ha servío, agua y ajo y a esperar al próximo.

Si se extendiera, sobre todo entre los jóvenes, ese principio de que cada toro tiene su lidia –que no su faena que son cosas distintas- probablemente habría menos aburrimiento. Porque hoy hay toros y hay toreros, porque unos no se caen, ni saltan al callejón buscando la huida, ni hay que ponerles banderillas negras porque no quieren ver al caballo ni en pintura. Y los otros, los toreros, han alcanzado un grado de perfección técnica, que trasmiten la falsa sensación de que lo que están haciendo es la mar de fácil.  Y por ahí se rompe el hechizo de la corrida, la emoción que produce saber que en el ruedo hay alguien que hace algo que tú no eres capaz de hacer.