El Minuto de Barcelona

Maxime Solera hace historia en Ceret

Manuel Salmerón (15-07-2019)

Finalizó la feria de San Fermín, tan sonada para el firmamento taurino como para esos aficionados, o no, que acuden a Pamplona de todas las partes del mundo mundial a pasar una mañana de encierro y muchos también para ver la corrida por la tarde.

Pero donde realmente los catalanes y franceses teníamos puesta nuestra atención era en Ceret, la población del sur de Francia donde, con un gran esfuerzo, la sociedad taurina ADAC organiza una de las más prestigiosas ferias torista del país vecino. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, estos aficionados comienzan su feria en el campo con la compra de los toros que creen adecuados para su plaza y después contratan a los toreros capaces para matar las corridas reseñadas.

Este año pasaron seis matadores de toros y tres novilleros, todos con mucha dignidad y mérito, pero sólo uno Maxime Solera hizo historia. Francés de nacimiento y corazón, pero con parte de ese gran corazón también en Barcelona – y Barcelona lo tiene adoptado como si fuera uno de los nuestros- ya que vive en la Ciudad Condal y en ella tiene parte de su equipo; cortó dos orejas el pasado domingo e hizo historia ya que la última vez que se consiguió fue en el año 1989 por el recordado Nimeño II.

Este joven espada, que con grandes triunfos en las novilladas precedentes se está convirtiendo en la figura del escalón y en la ilusión de todos los aficionados franceses y catalanes, pasó en sus comienzos por la Escuela de Tauromaquia de Nimes, fusionada actualmente con la de Cataluña, por lo tanto, nuestra alegría es doble. Enhorabuena Maxime, pronto tendremos otro matador de toros francés, pero también muy catalán.

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A porta gayola

Sábado de gloria en la semana del Corpús

JM Alarcón (24-06-2019)

Sábado de gloria en la semana del Corpus el que vivimos este 22 de junio, y no sólo por el “efecto José Tomás”, la gente pagando burradas por una andanada de sol, faenas cuyos videos no te cansas de ver, seis orejas y un rabo de cuatro toros…Es que a esa misma hora, en Alicante, con el cartel de “No hay billetes” en las taquillas,  salía la terna a hombros después de haberse entretenido en corta seis oreja; en Badajoz, un Ferrera en estado de gracia celestial, indultaba un toro de Victoriano del Río y en Utrera, Manuel Escribano, recién salido de una grave cornada, le perdonaba la vida a uno ¡de Miura!. Al otro lado de los Pirineos, en La Brède,  Juan Leal, que también reaparecía después de un percance, abrió la puerta grande.  Y más que omito por no cansar.

Sábado de gloria después de un mes y medio de corridas a diario, desde el 1 de mayo que empezó Sevilla hasta el 16 de junio que terminó Madrid, con un solo día de intermedio; un palizón que debería habernos dejado atorados y, sin embargo, nos dejó con ganas de más, de que esto no se acabe. Porque la de  abril, este año en mayo, fue una gran feria y la de San Isidro, la mejor que uno recuerda desde que la veía en blanco y negro con el inolvidable Matías Prats al micrófono.

Hubo muchas cosas para recordar en la docena de tardes de la Maestranza. Desde el nombre del triunfador indiscutible e indiscutido, Pablo Aguado, a las faenas de Roca Rey, Urdiales o “El Juli”; el capote de Morante, la estocada de Manzanares, la corrida e Fuente Ymbro, el toro Aperador, de Santiago Domecq; los pares de banderillas de Iván García o los puyazos de Juan Antonio Carbonell. Y en Las Ventas brilló con luz especial Paco Ureña, escoltado por Ferrera, David de Miranda, Román y Pablo Aguado (que lo pagaron con sangre y aún no han podido reaparecer); el novillero Fernando Plaza, los banderilleros Iván García y Fernando Sánchez, el picador Juan Francisco Peña, el toro Despreciado,  de Juan Pedro,  las corridas de Adolfo Martín y Santiago Domecq, y seguro que me dejó muchos.

Un mes y medio de toros todos los días y sin atorarnos, para llegar a un sábado de gloria en la semana del Corpus. Pero no se apuren, que no por eso vamos a dejar el oír el lamento cansino de los negativistas, como diría Van Gaal siempre negatifos. “Que esto se acaba porque ya no hay emoción y, claro, la gente deja de ir a las plazas”–este sábado de gloria, así por lo bajo, fueron más 40.000 personas- o que los toros no interesan a los jóvenes. O sea que los 76 novilleros que figuran en el escalafón de 2018 y los cientos de chicos y chicas que se forman en escuelas taurinas –no es que les gusten los toros, es que quieren ser toreros- deben haber llegado de otra galaxia.

Y los que es más triste, por injusto, el mantra ese de que “el enemigo está dentro”. ¿Y quién es, si puede saberse, ese enemigo interior? ¿Los toreros, que pagan con sangre el tributo a su profesión, como Román, como Escribano como “Pirri”? ¿Los empresarios que siguen dando coridas pese a verse obligados a cumplir pliegos a veces irracionales? ¿Los apoderados que apuestan por un torero “y si sale con barba San Antón”? ¿Los ganaderos? Cincuenta se citan en el escalafón de 2018 y la mayoría crían ganado bravo por afición, porque viven de otra cosa.

Sí, la Fiesta tiene muchos enemigos, y muy poderosos, pero todos están fuera y, basándome en la experiencia de los últimos años, diría que cada vez lo tienen más crudo. Pero de eso hablaremos otro día. Por hoy quedémonos con que tuvimos un sábado de gloria en la semana del Corpus, que válgame Dios lo que hemos visto hasta ahora…y que el grueso de la temporada está aún por llegar.   

Plumas amigas

Pamplona: Tauromaquia de “top manta”

Pedro J. Cáceres (Editorial del programa La Divisa 15-07-2019)

Con todo el respeto y reconocimiento a los corredores de la mañana, pero sobre todo a los toreros de la tarde que se juegan la vida sin trampa ni cartón, con toro amplio, agresivo de cabeza y el pelín de resabio que deja el encierro.

Por ello, mi comentario no encierra crítica alguna a los que se ponen delante, antes todo lo contrario.

Ni siquiera al público, cuya banalidad de criterio se enjuga con la buena voluntad de dejarse la pasta en la taquilla en un espectáculo verdad, pero que es parte, esencial, eso sí, de la fiesta (con minúscula y poco que ver con La Fiesta, en mayúsculas)

Tampoco al sol, el otro público al que esa fiesta con minúsculas muchas veces les hace groseros y maleducados con los actores del espectáculo. Pero son el alma de esta fiesta (otra vez la minúscula)

Igualmente, de nada vale arremeter contra esos concejales que por sorteo y de forma circunstancial, virtual también, tienen el cometido de presidir el festejo y darle rigor en los premios, porque la seriedad, por encima de todo lo escrito la da el pedazo de toro que sale y la verdad de los que se ponen delante.

Pero el discurrir de esta feria, por identificación con las señas de identidad de esta plaza, y por dar lo que “el público quiere”, y es verdad que, al fin y al cabo, es el que manda y al que nos debemos todos ha sido un escaparate de bisutería del arte de torear: chicuelinas, gaoneras, navarras, saltilleras etcétera. Cambiados por la espalda, circulares por la ídem, molinetes, manoletinas, bernadinas etcétera.

Eso el escaparate, escrutar balance de resultados.

Mientras en la trastienda, pasaba desapercibido el oro de ley que, aún con cuenta gotas, lo ha habido, menos el toreo a la verónica, al parecer en desuso en esta plaza, pero sí el toreo de muleta ligado y en el sitio con naturales y derechazos de mano baja lentos y despaciosos, bien “arrematos”.

De la tergiversación que arrojan los despojos conseguidos respecto del buen toreo que ha habido se ha encargado el “top manta” de la suerte suprema, menos suprema que nunca y más “arma toricida” que nunca.

Lo importante en esta feria, y me temo que es tendencia de futuro, ha sido que el toro doble pronto, cuando no al instante, sin tener en cuenta lo hecho anteriormente con la muleta, ni tampoco la ortodoxia al entrar a matar, que el toro tarde en doblar o que uno se afane con el descabello.

Aquí al parecer y por encima de que el sable viaje a “to lo negro, colorao o burraco” lo que cuenta, para evaluar el premio final ,es únicamente la muerte súbita. Si es espectacular con el bruto “patas arriba” como coche en la cuneta mejor.

Lo de los árboles y el bosque.