El Minuto de Barcelona

Los toreros catalanes a la espera de la normalización

Manuel Salmerón (29-06-2020)

En el Minuto de Barcelona esta semana y como lo hacemos de vez en cuando, nos gusta informar de nuestros toreros, pues empezamos. Serafín Marín nuestro único matador de toros en activo es sobradamente conocido por toda la afición, estuvo en un momento muy importante en el escalón y poco a poco se fue diluyendo y olvidando por las empresas, culpables los tiene, sobre todo, desafortunadas administraciones, cogidas y lesiones en momentos muy inoportunos y quizás algunas equivocaciones propias de juventud. En esta temporada tenía muchas ilusiones y ganas, con la promesa de que estaría en San Isidro, actualmente se está recuperando de una importante lesión en el hombro que se hizo tentando en la ganadería de Iván López de Zaragoza en pleno inicio de la pandemia, pero no pierde la ilusión y espera a  que todo se normalice para intentar recuperar el momento que le situó en un sitio de privilegio entre los matadores de toros, ilusión y calidad le sobran.

Entre los novilleros con picadores, Abel Robles que estaba anunciado en Francia en un par de novilladas, continua con la ilusión de recuperar la plaza de Olot, su pueblo natal, y poder torear ante sus paisanos; de momento sigue esperando, sin descuidar sus estudios y la preparación en el campo, ojalá se cumplan sus ilusiones y la pandemia le permita intentar esa soñada alternativa.

Maxime Solera, es un novillero francés pero querido como un catalán más, estaba anunciado en las Ventas para despedirse como novillero y una alternativa de lujo con una corrida de Miura en Arles, un arranque de temporada sensacional con diez corridas de toros cerradas en Francia, su ruptura de con el taurino también catalán, Enrique Guillen le hace empezar una nueva etapa con el  maestro Denis Loren y su planteamiento será torear como novillero en 2020 y recuperar en 2021 lo que la maldita pandemia le quitó, Mucha suerte al torero y amigo, su esfuerzo lo merece.

En el escalafón de los sin caballos tenemos al joven Cristian Alfaro, tenia cerradas varias novilladas entre ellas Valencia y también tendrá que esperar que pasa en los meses de agosto y septiembre, pero de momento está parado y preparado físicamente por si llegan esas oportunidades para empezar y demostrar que calidad tiene y mucha. Suerte.

La próxima semana hablaremos de nuestros toreros de plata que también tenemos unos cuantos y muy buenos.

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A PORTA GAYOLA

De esta pandemia vamos a salir más fuertes

JM Alarcón (23-06-2020)

Uno de los muchos eslóganes que han circulado a lo largo de estos tres meses de Estado de Alarma, destinados todos a mantener alta la moral de la población, es el que dice: “De esta saldremos más fuertes”. Mirando al panorama general, no pasa de ser eso, un eslogan, porque el batacazo económico que se nos viene encima en los próximos meses va a ser de aúpa y el repetido mantra de Pedro Sánchez, “Nadie quedará atrás”, no va más allá de la expresión de un deseo tan bello como irrealizable.

Pues mire usted por donde, lo que sí puede salir reforzado de esta coyuntura sin precedentes en la historia reciente es la tauromaquia. Tras el cambio, de ciento ochenta grados, que ha registrado la postura del ministro de Cultura respecto al mundo del toro; un cambio que puede tener dos lecturas.

La primera es que Rodríguez Uribes no era consciente de la importancia del sector taurino –pese a la nefasta denominación de “fiesta nacional”, el toreo es un gran desconocido en este país- y se ha encontrado con que los festejos taurinos son el segundo espectáculo de masas en España, una de las actividades adscritas a su departamento que más dinero aporta a las arcas públicas vía impuestos, y un colectivo con suficiente músculo como para sacar a la calle a 60.000 personas en más de treinta ciudades y en el momento menos apropiado para movilizaciones de este tipo.

La segunda posibilidad, y acaso la más creíble, es que se trate de una estrategia perfectamente diseñada para quedar ante sus socios de gobierno a los que incomoda que la tauromaquia tenga el rango de patrimonio cultural a defender por el Estado; para luego esgrimir que si se aviene a escuchas las reivindicaciones de los taurinos es por imperativo legal ya que no hacerlo podría constituir un delito de prevaricación.

Sean cuales sean los motivos, lo cierto es que Rodríguez Uribes ha pasado de ningunear de manera descarada al mundo del toro a reunirse con sus representantes para decirles que tranquilos, que la Ley de Bienestar Animal que está fraguando su vicepresidente segundo no constituye ningún peligro para la Fiesta, que la tauromaquia es otra cosa. Y eso después de responder de forma contundente al piloto Hamilton que, como tantos otros, se permitió hacer juicios condenatorios y considerar “asqueroso” algo de lo que no tiene pastelera idea.  

Pero a mi entender la clave de que podamos salir con bien de la pandemia está en que España es un estado de estructura federal, aunque lo llamemos autonómico, y que las competencias en cultura y por ende en tauromaquia corresponden a los gobiernos territoriales, con lo que el central lo tiene muy fácil para hacer eso que suele  denominarse “quedar bien (con el podemita y los suyos) y no gastar”. Por una parte la tauromaquia es un patrimonio cultural, porque lo dice una Ley, nacida de una Iniciativa Legislativa Popular avalada por más de 600.000 firmas y refrendada por el Tribunal Supremo; o sea que no se le pueden poner palos en las ruedas, como por ejemplo establecer  disparatadas limitaciones de aforo a las plazas de toros. Por otra, en La Moncloa no tiene que hacer nada. Ese asunto es competencia de las autonomías, y punto.

Sí, la tauromaquia puede y deber salir más fuerte del soberano estropicio que nos ha traído el Covid ese de las narices, entre otras porque ha sabido demostrar su fuerza en los despachos y en la calle. Una gran lección cara al futuro.

Los que andarán a día de hoy llorando por las esquinas son los animalistas, que debieron prometérselas muy felices hace unas semanas y ven ahora como se desvanecen sus esperanzas de que la pandemia echara el cerrojo de forma definitiva  a los cosos taurinos. No solo no ha sido así, sino que hasta es posible que se pueda ir antes a una plaza de toros que a un campo de fútbol.

Plumas amigas

El SEPE  al “corral”

Pedro J. Cáceres Editorial del programa La Divisa (29-06-2020)

La Unión de Toreros fue clara frente al SEPE el pasado viernes: "Nos vemos en los tribunales". Así fue la contundente respuesta después de que los matadores y subalternos no estén cobrando las ayudas culturales porque el SEPE no los considera artistas.

 “Si las corridas no vuelven al 50% de aforo en julio, seguiremos ayudando al desempleo de los trabajadores taurinos más vulnerables”. Así fueron, a finales del pasado mes de mayo, las palabras del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, durante una entrevista en Onda Cero en la que se le preguntó por la discriminación de las ayudas a la tauromaquia. Pero no se está cumpliendo.

Ante esto, la Fundación Toro de Lidia, junto con la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles (UNPBE), también han interpuesto una querella criminal contra Enrique González, director del Servicio de Empleo Público Estatal, tras denegar de manera reiterada las solicitudes de prestación extraordinaria aprobadas para artistas en espectáculos públicos.

El Real Decreto Ley 17/2020 de apoyo al sector cultural aprobado el pasado 5 de mayo recogía unas prestaciones extraordinarias al desempleo dirigidas al colectivo de aristas en espectáculos públicos, entre los que se encuentran los profesionales taurinos, incluidos en la categoría de artista en espectáculo público desde el Real Decreto 1435/1985, de 1 de agosto.

Sin embargo, esta prestación está siendo denegada de manera reiterada por la oficina del SEPE porque, en palabras de uno de los afectados, “desde la Dirección Provincial se les ha ordenado dejar fuera a los toreros porque no somos artistas, nos dicen que no estamos dentro del sector cultural o simplemente porque estas prestaciones no son para toreros”.

¿Más pruebas? No se necesitan: gobierno antitaurino.

Y, el SEPE, al corral. Pañuelo verde