El Minuto de Barcelona

Joaquín Berrnadó, el mejor torero catalán de la historia

Manuel Salmerón (14-09-2020)

En el Minuto de esta semana y en próximas que seguirán, queremos hacer nuestro recuerdo a toreros catalanes que consiguieron figurar en el escalafón de matadores de toros con gran prestigio y algunos llegar a figuras del toreo.

Hoy queremos recordar al querido y elegante torero Joaquín Bernadó. Nació en agosto de 1935 en la localidad de Santa Coloma de Gramanet, desde muy joven empezó a frecuentar los ambientes taurinos de Barcelona y pronto despuntó entre los muchos chavales que en aquella época querían ser toreros. Su depurado arte y su elegancia fueron la mejor arma para llegar a ser figura del torero y pisar todas las plazas de España, Francia y los países sudamericanos, especialmente en México.

Debutó sin picadores en Manresa en el año 1950 y después de un buen número de novilladas por pueblos catalanes debutó con caballos en Ledesma el 15 de mayo de 1953. Dos años después hace el paseíllo en Las Ventas, el 23 de mayo del 55 y ya da un toque de atención cortando una oreja. En la feria de la Magdalena de Castellón tomó la alternativa el 4 de marzo del 56 de manos de Antonio Bienvenida y Julio Aparicio y confirmó en Madrid unos meses después el 10 de junio, con toros de El Pizarral y con Mario Carrión de padrino en presencia de Joselito Huertas.

No fue un torero que sufrió muchas cornadas pero si fueron graves, como una en Córdoba, dos en Barcelona y otra en Madrid. Hay que recordar que Joaquín Bernadó toreo en Barcelona la friolera de 243 tardes y en México 155.

Se retiro del toreo en su Monumental de Barcelona en la feria de la Merced, el 24 de septiembre, de 1983.

Persona elegante, educada y amigo de todos, fue un torero muy catalán, aunque por motivos de su profesión, fijara todavía muy joven, su residencia en la capital de España donde durante muchos años fue profesor de la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda; pero nunca olvidó sus raíces y le encantaba, cada vez que tenia ocasión, hablar en su lengua materna el catalán.

Quizás no llegó a ser el figurón del toreo que sus cualidades y elegancia, sobre todo con el capote y la muleta por la espada, porque perdió innumerables triunfos a la hora de matar.

Joaquín Bernadó ha sido, sin duda, el mejor torero catalán de la historia.

Sintonicen todos los lunes, a partir de las 23 horas,  www.ladivisa.es

A PORTA GAYOLA

Pasaron los días, y sin noticias del brote 

JM Alarcón (25-08-2020)

Pues ya han pasado más de quince días (plazo de incubación del virus) desde aquel 6 de agosto en que las imágenes de los tendidos de la plaza de toros de El Puerto de Santa María fueron hábilmente aprovechadas por el antitaurinismo para cargar contra la Fiesta. No sé, porque no estaba allí, si aquella noche se respetó o no la normativa sobre el aforo permitido (entonces) en los recintos taurinos. La empresa afirmó que sí, y de sobra, y la ANOET abrió un expediente del que no se ha sabido nada más.

¿Consecuencias? Las que eran de temer. La Junta de Andalucía cambia la normativa, para establecer una distancia “de seguridad” de un metro y medio entre cada espectador y su vecino más próximo y hace económicamente inviable la celebración de festejos mayores, salvo que el aporte de la televisión venga a compensar el billetaje no vendido, como ha ocurrido en Sanlúcar y ocurrirá en Linares. Los daños colaterales se han concretado en un rosario de suspensiones incluida la feria de San Miguel de Sevilla que Ramón Valencia dijo tener bastante hecha.

Pero el caso es que, transcurrido de sobra el plazo de incubación, el virus no ha mostrado una especial presencia ni en la ciudad portuense, ni en sus cercanías, ni en toda la provincia de Cádiz. Dicho de otra manera, la presunta aglomeración del día 6 en la plaza de toros no ha tenido incidencia (como ya era de prever) en la crisis sanitaria. Y es que una de las pocas cosas que sabemos de este virus es que su principal zona de acción son los espacios cerrados y mal ventilados, máxime cuando en  ellos se reúne un grupo numeroso, en un ambiente festivo en el que hay de todo menos distanciamiento social.

Pero el mal ya está hecho, como lo demuestran los constantes mensajes, antes de cada festejo, de que se cumplirán rigurosamente todas las medidas establecidas para la prevención de contagios (hombre, solo faltaría), acompañadas de fotografías en las que vemos a un grupo de empleados desinfectando el coso.

Una vez más, parece que pedimos perdón por haber nacido en lugar de decir, por ejemplo y con sobrados motivos a estas alturas, que los jóvenes corren bastante menos riesgo de contagiarse del Covid19 en una plaza de toros que si se montan un botellón. O que si se llenan las plazas, como se están llenando las pocas que pueden abrir sus puertas, es porque la gente, el pueblo soberano, tiene ganas de ir a los toros.

Al que por lo visto no le gusta la tauromaquia es al virus, porque lo mismo que decimos de la corrida del 6 de agosto vale para los demás festejos que se han celebrado con público, sobre todo novillas sin caballos, que se han saldado con rebrote cero, y en las que, estamos viendo a una pléyade de jóvenes que quieren ser toreros y los más de ellos suficientemente preparados. Andaluces, castellanos de las de las dos castillas, extremeños y alguno nacido al otro lado del charco, de todo hay, pero al Covid ese no le hemos visto por ningún lado. Será, como decía, que no le gustan los toros. 

Plumas amigas

Francia, que envida ¡chapeau!

Pedro J, Cáceres Editorial del programa La Divisa (14-09-2020)

Lo de envidiar a la Francia taurina no es nuevo. Sus autoridades, su organización, su afición: ¡Que elegancia, que porte, que comportamiento y que respeto dentro de una exigencia!

Eso lo sabíamos en circunstancias normales, ¡ya daban envida!, pero la prueba del algodón ha llegado en estos momentos tan adversos para la sociedad en general y en particular para la tauromaquia.

La recién celebrada feria de Arles ha sido todo un ejemplo, que permite completar el círculo con la ilusión de ésta semana respecto de la gran feria de Nimes.

Arles ha demostrado a las autoridades españolas cómo se pueden dar toros sin poner en riesgo la salud con normativas claras en materia de aforo y colaterales sin pegar bandazos de protocolos, contra protocolos y terminar suspendiendo en las horas previas.

La empresa, Juan Bautista Jalabert, ha mostrado una gran sensibilidad para contentar al mayor número de público con una cartelera variada, para todos los gustos.

Y por encima de todo seriedad.

Rigor en una concurso sin toreros modestos ni ganaderías de falso pedigrí: figuras y hierros punteros, de las figuras y de los otros. La suerte de varas hecha espectáculo central sin hacer prisioneros a los picadores y lidiadores y demostrando que haciendo las cosas bien no es un tercio a extinguir sino a proteger y promover poniendo de forma palpable que los animales pueden aguantar tres entradas al caballo y erigirse, de esta forma, en grandes protagonistas de la corrida junto a los matadores.

Francia ¡chapeau!, qué envidia.