El minuto de Barcelona

Las mil y una anécdotas que se viven en el palco

Manuel Salmerón (14-01-2019)

El  pasado viernes día 11 se celebró la primera de las cuatro conferencias que tiene programadas la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña.  Gran éxito de la mesa redonda en la que participaron, Benjamín Blanco y Juan Molina, dos de los últimos presidentes de la Monumental de Barcelona que estuvieron acompañados por otro presidente de plaza de toros, José Luis Borrachina en este caso de la de Alicante.

La tertulia fuer presentada y moderada por Ángel Lería, abogado y matador de toros, y pasamos un buen rato conociendo algunas de las muchas anécdotas que se producen en una corrida y que por lo general no llegan al espectador, las sensaciones  da estar en un palco y la responsabilidad que supone hacer justicia sabiendo que no se va contentar a todos los participantes en una corrida de toros como son, profesionales, empresa y el aficionados de tendido. También hablaron de sus comienzos como presidentes, Benjamín Blanco proviene del Cuerpo Superior de Policía y tanto Juan Molina como José Luis Borrachina del sector de aficionados, los cursos que tienen que pasar y el  conocimiento del reglamento y reciclaje permanente que deben mantener. Fue un rato muy ameno, rodeados de excelentes amigos y una sala totalmente llena.

La sesión terminó con la presentación de un libro del propio presidente Alicantino José Luis Borrachina, con el título "Días de vino, tarde de toros" que fue muy bien acogido por los aficionados presentes, excelente éxito de todos. Enhorabuena.

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A porta gayola

El gran reconocimiento que continúa pendiente

JM. Alarcón (14-01-2019)

El pasado jueves nos llegaba una noticia que, el tiempo dirá si acertamos o no, puede tener una gran trascendencia para el futuro de la Fiesta. El Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Alicante anulaba la decisión del Ayuntamiento de Villena de negar el permiso para la celebración de una corrida de toros en la plaza de aquella localidad. El asunto se remontaba a 2017 y el argumento esgrimido por los jueces en su fallo fue que la Tauromaquia es un patrimonio cultural digno de protección por parte de los poderes públicos, para lo que se apoyó en la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que tumbaba la “corrida a la balear” que querían implantar las fuerzas gobernantes en aquella comunidad.

Es, por tanto, la tercera vez –considerando como primera la que declaraba inconstitucional la prohibición de las corridas en Cataluña- que los tribunales ponen negro sobre blanco que la tauromaquia, en su distintas variantes, forma parte del acervo cultural español y que, en consecuencia, no sólo no puede ser prohibida por ninguna institución, sino que debe ser protegida por los poderes públicos.

¿Se han parado a analizarla importancia que tiene esta reafirmación del carácter cultural que tiene el viejo arte de lidiar toros y de todo el rito que lo rodea? ¿Se acuerdan del eslogan que dice que “la tortura no es arte ni cultura”? La tortura por supuesto que no, pero es que la corrida no va de eso, de torturar a un animal, porque si fuera de eso, haría ya años, muchos, que no existiría.  Y, sí, resulta que es arte y es cultura.    

Los argumentos de los animalistas se vienen abajo ante el texto legal y por más que sigan desgañitándose en su defensa el bienestar animal –que tiene narices cuando miles de seres humanos mueren de hambre todos los días- que los políticos que hasta ahora les han apoyado ya saben a qué atenerse. Victorino Martín lo ha dicho claro: esta decisión del tribunal alicantino es “un aviso a navegantes”.

La Fundación del Toro de Lidia, con su presidente a la cabeza, puede estar satisfecha por ese nuevo triunfo y vaya desde aquí mi felicitación, pero tampoco estará de más acordarse de cómo empezó todo. Y empezó de la forma más modesta, sin más capital que la ilusión y frente a no pocas incomprensiones; porque si decimos que para ser torero hay que estar loco, podemos añadir que para ser aficionado también hay que estarlo un poco…o puede que hasta mucho. Y empezó aquí, en Cataluña, en la Cataluña maltratada por la arbitrariedad y el mal gobierno. Y nació del empeño de un hombre que le bajó la mano al toro marrajo de la sinrazón hasta dominarlo y hacer lo que nadie ha hecho por la Tauromaquia en su larga historia. Aquella ILP por la que tanto hubo que luchar y que consagró la Tauromaquia como patrimonio cultural de este país. Ese fue el inicio de todo

Aquel hombre se llamó Luis María Gibert y hay que recordarle a quien corresponda que sigue pendiente el gran homenaje que el mundo del toro le debe, seguramente más que a nadie.